La FARMACIA TÓRTOLA nació en 1910 en el municipio vallisoletano de Íscar, cuando apenas tenía 3.000 habitantes. En aquellos años, la principal preocupación del farmacéutico era gestionar la farmacia en función de lo que recetaba el médico de la zona. Además, tenía que saber cuándo llegaba el medicamento, ya que los canales de distribución no eran los que hay ahora.

Por todo esto, la relación del farmacéutico con el médico era indispensable. Los dos debían adaptarse a las circunstancias, ya que no siempre se disponía del medicamento por roturas de stock o por falta de servicio de transporte. Básicamente, el farmacéutico custodiaba el medicamento y sus principios activos para la elaboración del mismo.

Desde 1910 hasta 1970, las infraestructuras farmacéuticas mejoraron mucho, de tal manera que se dispuso de un mayor abanico de formas farmacéuticas. Asimismo, los laboratorios comenzaron a investigar y elaborar medicamentos nuevos.

En aquellos años, los medicamentos se mantenían en la rebotica en unas estanterías metálicas en las que unas pegatinas de colores permitían distinguir la caducidad del medicamento y tener algo de trazabilidad dentro de la farmacia.

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